Todos hemos sentido alguna vez esa molestia leve en un diente que aparece al tomar algo frío o caliente y que desaparece a los pocos minutos o al tomar un analgésico común. El error más grave que cometen las personas es pensar: «Ya no me duele, entonces ya se curó». En la salud oral, un dolor que «va y viene» es la antesala de un problema mayor que puede costarte la pérdida de tu diente original.
¿Qué pasa dentro de tu diente?
Cuando una caries avanza y atraviesa el esmalte, llega a la pulpa dental (el nervio). Al principio, causa una inflamación que genera sensibilidad. Si se ignora, el nervio empieza a morir lentamente debido a la infección bacteriana. Curiosamente, cuando el nervio muere, el dolor desaparece por completo por un tiempo. Sin embargo, la infección sigue avanzando en silencio por dentro del hueso, formando abscesos y destruyendo el soporte del diente.
Salvar el diente con la Endodoncia
La endodoncia (o tratamiento de conducto) es el procedimiento especializado que se encarga de limpiar el conducto infectado, sellarlo con materiales biocompatibles y salvar la pieza dental original. Gracias a las técnicas modernas y la anestesia de última generación, es un tratamiento completamente indoloro que se realiza en pocas sesiones, devolviéndote la tranquilidad.
Conclusión
Tomar pastillas solo disfraza el problema. Ante el primer dolor, acudir al endodoncista a tiempo marca la diferencia entre lucir tu sonrisa natural o necesitar una extracción y un costoso implante.